Cabeza borradora

 

Recorro la casa desencajada

abro cada taper

olfateo cada caja

acoso a la heladera

que se balancea en sus tres patas.

 

El mensaje no encuentra respuesta

y la pregunta zumba

retumba en mi cabeza

¿Lo habrás visto?

¿Ignorarás el desgarro de lo ajeno

eso que es tan tan mío?

 

El ansia se me avalancha

cuando hay silencio y no hay sustancia

que me calme la panza

que me aquiete el alma.

Me espanta

hay una espuma extraña

en mi garganta

y busco y gimo y nada me alcanza

y la pregunta en mi cabeza se agiganta.

 

Tendrías que decirme que si

que hay una razón para la vida que llevo

para el desconcierto

el hechizo

el gozo ciego.

Tendrías que decirme que si,

que tengo ganas

que tengo arenas en la mente

y locas presiones cansadas.

Tengo, tengo

tengo miedos en las tripas

y se destripan.

Tengo tiernos terrenos, tiempos, terrores.

Termino diciendo que no

que no tengo nada.

 

Tendrías que decirme que entre los cielos flojos

hay algunas luces

hay tiernos desasosiegos

hay roces, moretones, dolores

temblores, calles con densos olores.

 

Tendrías que decirme que cuando muero

duermo en realidad

estoy en suspenso

¡y qué suspenso!

 

Tendría que decirte que salgo de la niebla

y hay un pozo

hay un bañado

una cañada

una calavera

una palmera

un desierto.

 

Tendría que decirte que es cierto

que desisto, que soy vaga

tierna pero ciega

malabarista, técnica, trapecista

y que de otras cosas me visto.

 

Tendría que decirte que entre las nubes hay tinieblas

más profundas

agudas angustias

ciertas e inciertas

que no me llevan a cerrar ni a abrir ninguna puerta.

 

Tendría que decirte que cuando sueño y despierto

hay una caldera que suena

que tiembla, que desespera, que calla

y vierte su tierno caldo entre los dientes y siente

desentierra cosas que no tienen nombres

chillan, chirrían y se sacan esquirlas.

 

Tendría que decirte que de un tirón pierdo la magia

la malevolencia

la presencia

lo poco que me queda de inocencia.

Se me termina la astucia

la paciencia queda estancada

y la cabeza encallada.

 

Abro una puerta

y luego una lata

entre bichos y basura olvidada.

En éxtasis esnifo su aroma

desquiciada

“menos mal que queda Vascolet”

olvido

y suspiro aliviada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s