El minuto del lobo

Juan miró a través de la ventana de la cabaña. La oscuridad era tal que no podría adivinarse dónde terminaba el mar y dónde empezaba el cielo nocturno. Alma estaba a su lado como todas las madrugadas pero él se sentía solo. No era la soledad tranquilizadora y fértil que añoraba en los momentos de creación, aquella que lo había llevado a convencer a su esposa de mudarse a esa isla inhóspita. Esta era una soledad devastadora. Seguir leyendo “El minuto del lobo”